Mostrando las entradas con la etiqueta JEHOVA. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta JEHOVA. Mostrar todas las entradas

viernes, 14 de julio de 2017

LIBROS JW PDF DESCARGA GRATUITA

EL LIBRO PROCLAMADORES + LA FE EN MARCHA ,

                                                                                      LA HISTORIA DE LOS TJ
MODERNOS , NOS LLEVA POR LA EMOCIONANTE TRAVESÍA DE LOS TJ EN UN MUNDO HOSTIL Y LLENO DE PREJUICIOS QUE HAN TRATADO DE DETENER LA OBRA DEL REINO,

AHORA Y AL ALCANCE DE TODOS ESTA JOYA DE LA HISTORIA MODERNA DE LOS TJ , SUS ERRORES Y ACIERTOS NOS MOTIVA A RECONOCER CON HUMILDAD QUE QUIEN GUÍA A ESTE PUEBLO HACIA LA VIDA ETERNA ES JESÙS Y QUE ESA MARCHA NADIE LA PUEDE DETENER , SOLO JEHOVÀ DIOS SI ES PARTE DE SU PROPÓSITO .

VEA TAMBIÉN, "TRADUCCIONES ADULTERADAS DE LA BIBLIA"


A. H. Macmíllan es conocido por los testigos de Jehová de todo el
mundo. Sus muchos años de asociación prominente con la Sociedad
Watch Tower Bible and Tract y su historial de servicio fiel como ministro
cristiano le han hecho ganar numerosos amigos.
A finales de 1955, el señor Macmíllan solicitó permiso para utilizar
los archivos de la Sociedad a fin de escribir un relato de sus experiencias
en el ministerio. Puesto que es un miembro confiable del personal
de la central, se le concedió esa autorización. Hace pocos meses
me informó que su obra estaba terminada, y accedí a su petición de
revisar la exactitud del manuscrito. Enseguida me cautivó el relato
surgido de su vida y su asociación con los testigos de Jehová.
Este libro no es solo la historia de la fe creciente de un hombre.
Creo que Macmillan se ha esforzado sinceramente por captar y retratar
la mismísima esencia de la religión que, según él mismo reconoce,
ha dado significado a su vida. Muestra a los testigos de Jehová como
humanos. Admite sus errores y explica por qué ninguna organización
humana puede ser infalible. Al mismo tiempo, expone las esperanzas
que ellos albergan, y demuestra con razones bíblicas sólidas por qué
esas esperanzas atraen a hombres de toda clase.
Esta obra contiene un relato honesto y veraz. Solo es único en lo
que respecta a las experiencias personales de A. H. Macmillan. En
muchos otros aspectos, podría ser la historia de cualquiera de los
cientos de testigos de Jehová que he conocido .

Presidente de la Watch Tower Bible
and Tract Society of Pennsylvania
Brooklyn, Nueva York

LINK DE DESCARGAS : LIBROS JW PDF

domingo, 2 de julio de 2017

¿De verdad podemos ‘acercarnos a Dios’?


¿CÓMO se sentiría si el Creador del cielo y de la Tierra dijera que usted es su amigo? Muchas personas consideran poco probable tal posibilidad. Al fin y al cabo, ¿cómo va a entablar amistad con Jehová un simple ser humano? Sin embargo, la Biblia nos asegura que dicha relación es viable.
2 El patriarca Abrahán fue uno de los personajes de la antigüedad que disfrutaron de intimidad con el Altísimo, pues este lo llamó “mi amigo” (Isaías 41:8). En efecto, Jehová lo consideraba un amigo entrañable. Le concedió gozar de tan estrecha relación porque “puso fe en [él]” (Santiago 2:23). En la actualidad, Jehová también busca oportunidades de ‘apegarse’ a quienes le sirven por amor (Deuteronomio 10:15). En su Palabra encontramos una exhortación que encierra tanto una invitación como una promesa: “Acérquense a Dios, y él se acercará a ustedes” (Santiago 4:8).
3 Jehová nos invita a acercarnos a él, dado que está dispuesto a aceptarnos. Al mismo tiempo, promete que si damos los pasos necesarios para aproximarnos a él, actuará en correspondencia y se acercará a nosotros. De esta forma obtendremos algo sumamente valioso: “la intimidad con Jehová” (Salmo 25:14). El término hebreo traducido por “intimidad” transmite la idea de conversación confidencial entre dos buenos amigos.
4 ¿Tiene usted algún amigo que goce de su total confianza? Si así es, debe de ser una persona que se la ha ganado preocupándose por usted y demostrándole fidelidad. Aumentan las alegrías cuando las comparte con ella, y disminuyen las penas cuando se beneficia de su comprensión. Es alguien que lo entiende, aunque nadie más lo haga. De igual modo, cuando nos acercamos a Dios, llegamos a tener un Amigo especial que nos aprecia de verdad, se interesa profundamente por nosotros y nos comprende a la perfección (Salmo 103:14; 1 Pedro 5:7). Le confiamos nuestros sentimientos más recónditos porque sabemos que es leal con quienes le son leales (Salmo 18:25). Ahora bien, esta privilegiada intimidad la podemos lograr tan solo porque Jehová lo ha hecho posible.
Jehová ha abierto el camino
5 Puesto que todos pecamos, nunca podríamos acercarnos al Creador por nuestra cuenta (Salmo 5:4). “Pero Dios recomienda su propio amor a nosotros en que, mientras todavía éramos pecadores, Cristo murió por nosotros”, escribió el apóstol Pablo (Romanos 5:8). En efecto, Jehová dispuso que Jesús ‘diera su alma en rescate en cambio por muchos’ (Mateo 20:28). La fe en su sacrificio redentor nos permite ser amigos del Altísimo. Dado que él “nos amó primero”, colocó el fundamento necesario para que gozáramos de su amistad (1 Juan 4:19).
6 Jehová ha dado un paso más: nos ha manifestado su modo de ser. La amistad íntima implica saber bien cómo es la persona y apreciarla por sus virtudes y forma de actuar. Por tanto, si Dios fuera un Ser misterioso que escapara a todo conocimiento, jamás podríamos acercarnos a él. Pero en vez de ocultarse, desea que lo conozcamos (Isaías 45:19). Es más, sus revelaciones sobre sí mismo están al alcance de todos, hasta de quienes son considerados insignificantes por el mundo (Mateo 11:25).
7 ¿De qué maneras se nos revela Jehová? En sus obras creativas resultan patentes algunos rasgos de su personalidad, como su enorme poder, profunda sabiduría e inmenso amor (Romanos 1:20). Sin embargo, él no solo aporta información sobre sí mismo mediante la creación. El Gran Comunicador también manifiesta cómo es en su Palabra escrita, la Biblia.
Contemplemos “la agradabilidad de Jehová”
8 La propia Biblia es una prueba del cariño que nos profesa Jehová. Al revelarse en las Escrituras con términos que nos resultan comprensibles, demuestra que nos ama y desea que lo conozcamos y queramos. Este valiosísimo libro nos permite contemplar “la agradabilidad de Jehová” y nos mueve a acercarnos a él (Salmo 90:17). Será reconfortante analizar varias formas en las que Dios se da a conocer en su Palabra.
9 Las Escrituras suelen hacer mención directa de las cualidades divinas. He aquí algunos ejemplos. “Jehová es amador de la justicia.” (Salmo 37:28.) Es “sublime en poder” (Job 37:23). “‘Soy leal’, es la expresión de Jehová.” (Jeremías 3:12.) “Es sabio de corazón.” (Job 9:4.) Es “un Dios misericordioso y benévolo, tardo para la cólera y abundante en bondad amorosa y verdad” (Éxodo 34:6). “Tú, oh Jehová, eres bueno y estás listo para perdonar.” (Salmo 86:5.) Y como indicó el capítulo anterior, se destaca por un atributo: “Dios es amor” (1 Juan 4:8). Al meditar en características tan hermosas, ¿no le atrae este incomparable Dios?
10 Además de indicarnos sus cualidades, Jehová tuvo la benevolencia de referir en su Palabra algunas acciones suyas que las manifiestan. Dichos relatos nos ofrecen una imagen vívida de los distintos aspectos de su personalidad, lo que a su vez nos ayuda a acercarnos a él. Veamos un ejemplo.
11 No es lo mismo leer la declaración de que Dios es “vigoroso en poder” que leer acerca del modo como salvó a los israelitas en el mar Rojo y los cuidó durante cuarenta años en el desierto (Isaías 40:26). Gracias a esta historia visualizamos la división del agitado mar y a la entera nación —tal vez tres millones de almas— cruzando por el lecho seco entre dos enormes muros de agua inmóvil (Éxodo 14:21; 15:8). Vemos pruebas de que Jehová cuidó y protegió a su pueblo en el desierto, pues, por ejemplo, hizo que fluyera agua de un peñasco y le proporcionó un alimento, semejante a semillas blancas, que aparecía en el suelo (Éxodo 16:31; Números 20:11). Este relato no solo demuestra que el Altísimo tiene poder, sino que lo utiliza a favor de su pueblo. ¿Verdad que nos tranquiliza saber que oramos a un Dios poderoso que “es para nosotros refugio y fuerza, una ayuda que puede hallarse prontamente durante angustias”? (Salmo 46:1.)
12 Jehová, que es un espíritu, ha hecho aún más para ayudarnos a conocerlo. Puesto que los seres humanos solo podemos observar las realidades visibles, somos incapaces de ver el mundo espiritual. El que Dios nos hubiese descrito su naturaleza con expresiones propias de dicho mundo habría sido como tratar de explicar a un ciego de nacimiento de qué color tenemos los ojos o cuál es la forma de nuestros lunares. Por ello, nos ayuda bondadosamente a “verlo” usando términos que nos resulten comprensibles. A veces se vale de metáforas y símiles en los que se asemeja a cosas que conocemos bien, e incluso llega a describirse como si tuviera rasgos humanos.
13 Fijémonos en la descripción de Jehová que ofrece Isaías 40:11: “Como pastor pastoreará su propio hato. Con su brazo juntará los corderos; y en su seno los llevará”. Este pasaje lo compara a un pastor que recoge a los corderos con “su brazo”, imagen que denota su capacidad para proteger y cuidar a sus siervos, hasta a los más vulnerables. Nos sentimos seguros entre sus fuertes brazos, pues sabemos que si le somos leales, nunca nos abandonará (Romanos 8:38, 39). El Gran Pastor lleva a los corderos “en su seno”, es decir, en el pliegue de la parte superior de la vestidura, donde a veces se cargaban los corderos recién nacidos. De este modo se nos asegura que Jehová nos aprecia y cuida con ternura, lo que infunde en nosotros el deseo natural de estrechar los vínculos con él.
‘El Hijo está dispuesto a revelarlo’
14 En su Palabra, Jehová revela los aspectos más recónditos de su personalidad mediante su amado Hijo, Jesús. Nadie más podía dar un reflejo tan fiel de sus pensamientos y sentimientos, ni describirlo con tanta viveza. No en vano es su primogénito, por lo que estuvo a su lado antes de la creación de otras criaturas espirituales y del universo físico (Colosenses 1:15). Jesús conocía íntimamente al Altísimo. Por ello pudo decir: “Nadie conoce quién es el Hijo sino el Padre; y nadie conoce quién es el Padre sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo esté dispuesto a revelarlo” (Lucas 10:22). Durante su existencia humana en la Tierra reveló cómo es su Padre de dos importantes maneras.
15 Primero, Jesús nos ayuda a conocer al Padre por medio de sus enseñanzas. Habló de Jehová de un modo que nos toca el corazón. Así, para explicar que es misericordioso y acoge a los pecadores arrepentidos, lo asemejó a un padre perdonador que, conmovido al ver regresar al hijo pródigo, corre a su encuentro, se abraza a su cuello y lo besa tiernamente (Lucas 15:11-24). Jesús también enseñó que Jehová ‘atrae’ a las personas de corazón recto porque ama a cada una de ellas (Juan 6:44). Indicó que sabe incluso cuándo cae a tierra un gorrioncillo. “No tengan temor —dijo Jesús—: ustedes valen más que muchos gorriones.” (Mateo 10:29, 31.) ¿Cómo no va a atraernos un Dios tan bondadoso?
16 Segundo, Jesús nos ayuda a conocer a Jehová por medio de su ejemplo, pues fue un reflejo tan fiel del Altísimo que pudo decir: “El que me ha visto a mí ha visto al Padre también” (Juan 14:9). Por consiguiente, cuando leemos en los Evangelios acerca de Cristo —sus sentimientos y el trato que daba a los demás—, observamos, en cierto modo, el vivo retrato de su Padre. Jehová no pudo revelar sus cualidades de manera más clara. ¿Por qué?
17 Para ilustrarlo, imaginémonos que hemos de explicar qué es la bondad. Podemos definirla con palabras; pero si nos referimos al acto bondadoso de alguna persona y lo mostramos como dechado de tal virtud, el término cobra mayor significado y es más fácil de comprender. Algo parecido es lo que ha hecho Jehová para ayudarnos a entender cómo es él. Además de describirse con palabras, nos ha proporcionado el vivo ejemplo de su Hijo, cuyo modo de actuar evidenció las cualidades divinas. Es como si a través de los relatos evangélicos que hablan de Jesús, Dios nos dijera: “Así soy yo”. Ahora bien, según las Escrituras inspiradas, ¿qué cualidades manifestó Jesús cuando estuvo en la Tierra?
18 Hallamos en Cristo una hermosa expresión de los cuatro atributos principales de Dios. Tenía poder sobre la enfermedad, el hambre e incluso la muerte; pero, a diferencia de los hombres egoístas que abusan del poder, nunca utilizó sus facultades milagrosas en beneficio propio o para hacer daño (Mateo 4:2-4). Amaba la justicia, por lo que se llenó de recta indignación al ver a los abusivos mercaderes lucrarse con la gente (Mateo 21:12, 13). Trató con imparcialidad a pobres y oprimidos, y los ayudó a ‘hallar refrigerio para sus almas’ (Mateo 11:4, 5, 28-30). Jesús —quien era “más que Salomón”— manifestó en su doctrina una sabiduría incomparable, aunque nunca alardeó de ello (Mateo 12:42). Sus enseñanzas eran claras, sencillas y prácticas, y por eso llegaban al corazón de la gente común.
19 Jesús fue un ejemplo sublime de amor. Durante su ministerio demostró esta cualidad en sus múltiples facetas, tales como la empatía y la misericordia. No podía presenciar el sufrimiento sin apiadarse, lo que lo llevaba a actuar vez tras vez (Mateo 14:14). Aunque curó a los enfermos y alimentó a los hambrientos, expresó su compasión de una forma mucho más decisiva: ayudando al prójimo a conocer, aceptar y amar la verdad acerca del Reino de Dios, el gobierno que traerá bendiciones permanentes a la humanidad (Marcos 6:34; Lucas 4:43). No obstante, su mayor muestra de amor altruista fue la entrega voluntaria de su alma a favor de otras personas (Juan 15:13).
20 ¿No es natural que este hombre tierno, afectuoso y de intensos sentimientos atrajera a gente de todas las edades y antecedentes? (Marcos 10:13-16.) Pues bien, cuando leamos y meditemos sobre el ejemplo vivo de Jesús, tengamos siempre presente que el Hijo es el claro reflejo de su Padre (Hebreos 1:3).
Un libro de texto que nos ayuda
21 Al revelarse tan claramente en su Palabra, Jehová manifiesta su deseo de que nos acerquemos a él. Al mismo tiempo, no nos obliga a obtener su aprobación y entablar una relación con él. Es responsabilidad nuestra buscarlo “mientras pueda ser hallado”, lo que implica aprender su forma de ser y actuar, dada a conocer mediante la Biblia (Isaías 55:6). La finalidad del libro de texto que tiene en sus manos es ayudarle a lograr tal objetivo.
22 Observaremos que este manual se divide en secciones que corresponden a los cuatro atributos cardinales de Jehová: poder, justicia, sabiduría y amor. Todas las secciones comienzan con una exposición general de la cualidad de que tratan, y los capítulos siguientes analizan cómo manifiesta él las diversas facetas de dicha cualidad. Cada una de las cuatro secciones contiene un capítulo que explica cómo ejemplificó Jesús el atributo en cuestión y otro que nos enseña a reflejarlo en nuestra vida.
23 A partir de este capítulo, hay un recuadro especial titulado “Preguntas para meditar”. Tomemos como ejemplo el de la página 24. Los textos bíblicos y las preguntas no tienen la finalidad de repasar el capítulo, sino de hacernos reflexionar en otros aspectos importantes relacionados con el tema. ¿Cómo podemos sacar provecho de este recuadro? Busquemos los textos y leámoslos atentamente. A continuación, leamos las preguntas y pensemos cómo responderlas. Podemos realizar algo de investigación. Planteémonos: “¿Qué me enseña esta información acerca de Jehová?, ¿cómo debe influir en mi vida? y ¿cómo puedo utilizarla para ayudar a otras personas?”.
24 Este examen nos ayudará a acercarnos cada vez más a Jehová. ¿Por qué? La Biblia relaciona la meditación con el corazón (Salmo 19:14). Cuando reflexionamos con gratitud en lo que aprendemos sobre Dios, dicho conocimiento se graba poco a poco en nuestro corazón figurado, de manera que influye en nuestro modo de pensar y sentir y, en último término, nos incita a actuar. El amor que le tenemos se profundiza, lo que nos lleva a verlo como nuestro mejor Amigo y, por tanto, a desear agradarle (1 Juan 5:3). A fin de entablar una relación así con él, hemos de saber cómo es y cómo actúa. Pero antes analicemos un aspecto de su personalidad que nos proporciona una razón convincente para acercarnos a él: su santidad.
[Notas]
Cabe señalar que la misma palabra que se traduce “intimidad” aparece en Amós 3:7, donde dice que el Señor Soberano Jehová revela su “asunto confidencial” a sus siervos, a quienes comunica de antemano sus propósitos.
Por ejemplo, la Biblia lo presenta como si tuviera rostro, ojos, oídos, nariz, boca, brazos y pies (Salmo 18:15; 27:8; 44:3; Isaías 60:13; Mateo 4:4; 1 Pedro 3:12). Tales expresiones son figurativas y por tanto no hemos de entenderlas al pie de la letra, igual que no interpretamos de forma literal que Jehová sea “la Roca” o un “escudo” (Deuteronomio 32:4; Salmo 84:11).
Preguntas para meditar
Salmo 15:1-5 ¿Qué espera Jehová de quienes desean ser sus amigos?
Salmo 34:1-18 ¿De quiénes está cerca Jehová, y qué confianza pueden cifrar estos en él?
Salmo 145:18-21 ¿Qué actividad nos acercará a Jehová?
2 Corintios 6:14–7:1 ¿Qué conducta es esencial para mantener una estrecha relación con Jehová?
[Preguntas del estudio]
 1, 2. a) ¿Qué idea les parece improbable a muchas personas, pero qué nos garantiza la Biblia? b) ¿De qué estrecha relación se le concedió disfrutar a Abrahán, y por qué?
 3. ¿A qué nos invita Jehová, y qué nos promete al respecto?
 4. ¿Cómo describiría a un amigo íntimo, y en qué sentido es Jehová así con quienes se acercan a él?
 5. ¿Cómo hizo posible Jehová que nos acercáramos a él?
 6, 7. a) ¿Cómo sabemos que Jehová no es un Dios misterioso que escape a nuestro conocimiento? b) ¿De qué maneras se revela Jehová?
 8. ¿Por qué puede decirse que la Biblia misma da prueba del cariño que nos profesa Jehová?
 9. Señale algunos pasajes de las Escrituras que hagan mención directa de las cualidades divinas.
10, 11. a) ¿Qué ha incluido Jehová en su Palabra para ayudarnos a conocer mejor su personalidad? b) ¿Qué historia bíblica nos permite visualizar el poder de Dios en acción?
12. ¿Cómo nos ayuda Jehová a “verlo” utilizando términos que nos resulten comprensibles?
13. ¿Qué imagen de Jehová da Isaías 40:11, y qué sentimientos nos infunde esta?
14. ¿Por qué puede decirse que Jehová revela los aspectos más recónditos de su personalidad mediante Jesús?
15, 16. ¿De qué dos maneras reveló Jesús a su Padre?
17. Ilustre lo que ha hecho Jehová para ayudarnos a conocerlo.
18. ¿Cómo manifestó Jesús el poder, la justicia y la sabiduría divinas?
19, 20. a) ¿Por qué puede decirse que Jesús fue un ejemplo sublime de amor? b) ¿Qué debemos tener presente cuando leemos acerca de Jesús?
21, 22. ¿Qué implica buscar a Jehová, y cómo nos ayuda este libro a hacerlo?
23, 24. a) Explique la finalidad del recuadro especial “Preguntas para meditar”. b) ¿Cómo nos ayuda la meditación a acercarnos cada vez más a Dios?
[Ilustración de la página 19]
La Biblia nos ayuda a acercarnos a Jehová
[Ilustraciones de la página 21]
Jehová se ha revelado mediante sus creaciones y su Palabra escrita

“¡Miren! Este es nuestro Dios”


¿SE IMAGINA conversando con Dios? Es una idea que impone respeto: ¡el Soberano universal hablando con uno! Al principio usted titubea, pero luego logra responder. Él le escucha, le contesta y hasta le da confianza para preguntar lo que desee. Pues bien: ¿sobre qué va a inquirir?
2 Hace mucho tiempo, un hombre llamado Moisés vivió tal experiencia y decidió plantear una pregunta que tal vez le sorprenda. No se refirió a sí mismo o a su futuro, ni a las desgracias que afligen a la humanidad; más bien, se centró en cuál era el nombre de Dios, algo que resulta un tanto desconcertante en vista de que él ya lo sabía. Es patente que su pregunta debió de tener un sentido más profundo. De hecho, era la cuestión más significativa que pudo haber planteado. La respuesta que obtuvo tiene que ver con todos nosotros y puede ayudarnos a dar un paso fundamental para acercarnos al Creador. ¿De qué modo? Repasemos aquella memorable conversación.
3 Moisés tenía 80 años. Llevaba cuatro décadas apartado de su pueblo, Israel, que vivía esclavizado en Egipto. Cierto día, mientras pastoreaba los rebaños de su suegro, contempló un fenómeno inaudito: una zarza en llamas que, en vez de consumirse, ardía de continuo, brillando como una luz en la montaña. Por consiguiente, se acercó a inspeccionarla. ¡Qué sobresalto tuvo que haber sentido al oír una voz que le dirigía la palabra desde el fuego! Mediante un ángel que sirvió de portavoz celestial, Dios y Moisés hablaron largo y tendido. Como sabemos, el vacilante Moisés recibió órdenes de dejar su vida tranquila y volver a Egipto para liberar a los israelitas (Éxodo 3:1-12).
4 Aunque Moisés pudo haber formulado cualquier pregunta en ese momento, observe la que planteó: “Supongamos que llego ahora a los hijos de Israel y de hecho les digo: ‘El Dios de sus antepasados me ha enviado a ustedes’, y ellos de hecho me dicen: ‘¿Cuál es su nombre?’. ¿Qué les diré?” (Éxodo 3:13).
5 Lo primero que nos enseña tal pregunta es que Dios tiene nombre. Esta es una verdad a la que no debemos restar importancia. Y, sin embargo, eso es lo que muchos hacen. De hecho, Su nombre propio se ha reemplazado en gran número de versiones bíblicas por títulos como “Señor” y “Dios”. Esta sustitución es una de las acciones más desafortunadas y reprobables que se han realizado por motivos religiosos. A fin de cuentas, ¿qué es lo primero que se pregunta al conocer a alguien? ¿Acaso no es el nombre? Ocurre algo parecido cuando se llega a conocer a Dios. No se trata de un ser innominado y distante que escape a nuestro conocimiento o entendimiento. Aunque es invisible, es una persona y tiene nombre: Jehová.
6 Además, al revelar Dios su nombre propio, abre perspectivas maravillosas que nos llenan de emoción. Nos invita a conocerlo y quiere que tomemos la mejor decisión de nuestra vida: acercarnos a él. Pero aparte de manifestarnos su nombre, Jehová nos da a conocer a la persona que lleva ese nombre.
El significado del nombre divino
7 El Todopoderoso eligió su nombre, un nombre con mucho significado. Al parecer, Jehová quiere decir “Él Hace que Llegue a Ser”. Es cierto que no hay nadie como Jehová en el universo, pues todo le debe la existencia a él y él hace realidad todo cuanto se propone, lo cual constituye una realidad que nos infunde reverencia. Pero ¿es eso lo único que nos enseña su nombre? Como es obvio, Moisés deseaba saber algo más. Para empezar, él ya sabía que Dios había creado todas las cosas y que se llamaba Jehová. No se trataba de un nombre nuevo, pues llevaba siglos en uso. En realidad, al preguntar por él, Moisés se refería a la persona que este representaba. Venía a decir: “¿Qué puedo contarle a tu pueblo Israel para fortalecer su fe en ti y convencerlo de que de verdad vas a liberarlo?”.
8 Jehová respondió revelando una característica maravillosa de su personalidad que está muy relacionada con el significado de su nombre. Dijo a Moisés: “Yo resultaré ser lo que resultaré ser” (Éxodo 3:14). Muchas versiones de la Biblia ponen en este pasaje “Yo soy el que soy”, pero un análisis más cuidadoso indica que el Altísimo no se limitó a afirmar su existencia. Más bien, enseñó a Moisés —y por extensión a todos nosotros— que Él ‘resultaría ser’, o elegiría llegar a ser, lo que fuera preciso para cumplir sus promesas. La versión en inglés de J. B. Rotherham traduce atinadamente el versículo: “Yo Llegaré a Ser lo que yo quiera”. Una autoridad en hebreo bíblico explica así esta frase: “Sea cual fuere la situación o la necesidad [...], Dios ‘llegará a ser’ la solución a dicha necesidad”.
9 ¿Qué significado tuvo esto para los israelitas? Sin importar los obstáculos y apuros que afrontasen, Jehová llegaría a ser lo que fuera preciso para liberarlos de la esclavitud e introducirlos en la Tierra Prometida. Sin duda alguna, aquel nombre infundía confianza en el Creador, y lo mismo puede hacer en nuestro caso (Salmo 9:10). ¿Por qué razón?
10 A modo de ilustración: los padres saben lo polifacéticos y adaptables que deben ser al cuidar a sus hijos. En un mismo día, tal vez desempeñen, entre muchas otras, las funciones de enfermeros, cocineros, maestros, agentes disciplinarios y jueces. A muchos los abruma la gran variedad de cometidos que han de cumplir. Señalan que sus pequeños tienen fe absoluta en ellos y que no dudan que papá y mamá son capaces de curarles más pronto las heridas, zanjar todas las disputas, arreglarles los juguetes rotos y responder a cuanta pregunta surja en su mente inquisitiva. Algunos progenitores se ven muy pequeños, y a veces frustrados, ante sus propias limitaciones. Se sienten ineptos para muchos de estos papeles.
11 Jehová es también un Padre amoroso. Dentro del marco de sus normas perfectas, no hay nada que no pueda llegar a ser a fin de brindar los mejores cuidados a sus hijos terrestres. Así pues, su nombre nos invita a verlo como el Padre ideal (Santiago 1:17). Moisés y los demás israelitas fieles no tardaron en constatar que el Altísimo hace honor a su nombre. Vieron maravillados cómo hacía que él mismo llegara a ser Comandante invencible, Señor de los elementos, Legislador sublime, Juez, Arquitecto, Dador de comida y agua, Preservador de ropa y calzado, y mucho más.
12 De este modo, Dios reveló su nombre propio, explicó cosas maravillosas de su personalidad e incluso demostró que le hace honor a su nombre. Es innegable que desea que lo conozcamos como persona. Ahora bien, ¿cuál es nuestra reacción? Moisés quiso conocerlo. Ese fue el anhelo que orientó toda su vida y lo llevó a estar muy cerca de su Padre celestial (Números 12:6-8; Hebreos 11:27). Por desgracia, la mayoría de sus contemporáneos no compartieron aquel deseo. Cuando él mencionó por nombre a Jehová ante el Faraón de Egipto, el altivo monarca replicó: “¿Quién es Jehová [...]?” (Éxodo 5:2). No quiso aprender más al respecto y, con aire despectivo, rechazó al Dios de Israel como si fuera alguien insignificante. Tal actitud, nada infrecuente en la actualidad, ciega a la gente, lo que les impide aprender una de las verdades más relevantes: Jehová es el Señor Soberano.
El Señor Soberano Jehová
13 Jehová es tan polifacético y adaptable, que merece la amplia gama de títulos que le asignan las Escrituras. Pero estos no compiten con su nombre propio, sino que nos revelan más sobre su significado. Por ejemplo, la Biblia lo llama “Señor Soberano Jehová” (2 Samuel 7:22). Este excelso título, que aparece cientos de veces en las Escrituras, destaca su posición como el único ser con derecho a gobernar el universo. Veamos por qué.
14 Jehová es el único Creador. Dice Revelación (Apocalipsis) 4:11: “Digno eres tú, Jehová, nuestro Dios mismo, de recibir la gloria y la honra y el poder, porque tú creaste todas las cosas, y a causa de tu voluntad existieron y fueron creadas”. Estas solemnes palabras no son aplicables a nadie más, puesto que todo lo que hay en el universo le debe su existencia a él. Sin duda, merece la honra, el poder y la gloria propios de su dignidad de Señor Soberano y Creador de todas las cosas.
15 Otro título exclusivo suyo es “Rey de la eternidad” (1 Timoteo 1:17; Revelación 15:3). ¿Qué implica? Aunque a nuestra mente limitada le cueste comprenderlo, Jehová es eterno, es decir, su existencia es infinita tanto en el pasado como en el futuro. De él dice Salmo 90:2: “Aun de tiempo indefinido a tiempo indefinido tú eres Dios”. Por lo tanto, nunca tuvo principio; vive desde siempre. Con razón se le llama “el Anciano de Días”, pues existió por tiempo incontable antes de crear cualquier ser o cosa (Daniel 7:9, 13, 22). ¿Quién tiene razones válidas para cuestionar su derecho a ser el Señor Soberano?
16 Con todo, algunos sí lo han cuestionado, como Faraón. Este problema se debe en parte a que el hombre imperfecto se apoya demasiado en lo que percibe mediante el sentido de la vista. Nos resulta imposible contemplar al Señor Soberano, ya que es un ser espiritual, invisible a nuestros ojos (Juan 4:24). Además, si una persona de carne y hueso compareciera ante la presencia inmediata de Jehová Dios, moriría. Así se lo indicó él a Moisés: “No puedes ver mi rostro, porque ningún hombre puede verme y sin embargo vivir” (Éxodo 33:20; Juan 1:18).
17 Este hecho no debería extrañarnos. Moisés solo contempló parte de la gloria de Jehová, por lo visto a través de un ángel que lo representaba. ¿Con qué efecto? Su rostro estuvo ‘emitiendo rayos’ durante un tiempo después de aquella experiencia, de modo que a los israelitas les daba miedo hasta mirarlo directamente (Éxodo 33:21-23; 34:5-7, 29, 30). Así pues, es patente que un simple ser humano no podría ver al Señor Soberano en la plenitud de su gloria. ¿Se desprende de lo anterior que es menos real que lo visible y palpable? De ningún modo; por ejemplo, aceptamos sin vacilación la existencia de muchas cosas que no podemos ver, como el viento, las ondas de radio y los pensamientos. Por otro lado, Jehová es permanente y no cambia con el paso del tiempo, ni siquiera de un sinnúmero de millones de años. En este sentido, es mucho más real que los objetos perceptibles a la vista o al tacto, puesto que el mundo físico sufre los efectos de la edad y el deterioro (Mateo 6:19). Ahora bien, ¿deberíamos conceptuar al Eterno como una fuerza abstracta carente de personalidad, tal vez una Primera Causa indefinida? Examinemos este asunto.
Un Dios con personalidad
18 Aunque no podamos ver al Altísimo, la Biblia contiene pasajes emocionantes que nos permiten hacernos una idea del cielo inmaterial. Por ejemplo, el capítulo primero del libro de Ezequiel refiere una visión del profeta en la que la organización celestial de Jehová aparece representada como un enorme carruaje. Impresiona en especial la descripción de los poderosos espíritus que rodean al Creador (Ezequiel 1:4-10). La apariencia de tales “criaturas vivientes”, que mantienen una estrecha relación con el Dios al que sirven, aporta datos importantes acerca de él. Cada una posee cuatro caras —de toro, león, águila y hombre—, que al parecer simbolizan las cuatro cualidades principales de la personalidad de Jehová (Revelación 4:6-8, 10).
19 En la Biblia, el toro suele representar el poder, algo muy lógico en vista de su gran fortaleza. El león simboliza la justicia, ya que la auténtica justicia requiere valentía, cualidad por la que es famoso este felino. El águila es célebre por la agudeza de su visión, con la que distingue objetos diminutos a kilómetros de distancia; de ahí que su cara sea un símbolo idóneo de la sabiduría perspicaz de Dios. ¿Y qué quiere decir el rostro de hombre? Pues bien, ya que este fue creado a la imagen del Altísimo, sobresale por su capacidad de reflejar la principal cualidad divina: el amor (Génesis 1:26). Estas facetas de la personalidad de Jehová —poder, justicia, sabiduría y amor— se destacan con tanta frecuencia en las Escrituras que pueden denominarse sus atributos cardinales.
20 ¿Debe preocuparnos la posibilidad de que Dios haya cambiado en los miles de años transcurridos desde que las Santas Escrituras describieron su personalidad? No, pues esta es inmutable. Él nos lo asegura: “Yo soy Jehová; no he cambiado” (Malaquías 3:6). En vez de variar arbitrariamente, demuestra que es un Padre ideal por la manera como reacciona ante cada situación: expresa los aspectos de su carácter que sean más adecuados. De sus cuatro atributos fundamentales, el que predomina es el amor, que orienta todas sus acciones. Ejerce con amor su poder, justicia y sabiduría. De hecho, la Biblia señala algo extraordinario acerca de él y de este atributo: “Dios es amor” (1 Juan 4:8). Observamos que no dice que tiene amor ni que es amoroso, sino que es amor. Esta cualidad es su propia esencia y lo motiva en todo lo que hace.
“¡Miren! Este es nuestro Dios”
21 ¿Ha visto alguna vez a un niño señalar a su padre y, con toda inocencia, al tiempo que lleno de orgullo y alegría, decir a sus amigos: “Ese es mi papá”? Los adoradores de Jehová tienen innumerables razones para sentirse así respecto a él. La Biblia predice que llegará el día en que los fieles exclamarán: “¡Miren! Este es nuestro Dios” (Isaías 25:8, 9). Cuanto más conozcamos sus cualidades, más seguros estaremos de tener el mejor Padre de todo el universo.
22 No es un Padre frío, seco o distante, aunque así lo hayan pintado algunos filósofos y guías religiosos severos. No nos atraería acercarnos a semejante Dios; de hecho, no se presenta de este modo en la Biblia, donde, por el contrario, se le llama el “Dios feliz” (1 Timoteo 1:11). Es firme en sus sentimientos, pero también tierno. Se siente “herido en el corazón” cuando sus criaturas inteligentes quebrantan las pautas que ha estipulado para su propio bien (Génesis 6:6; Salmo 78:41). En cambio, cuando nos conducimos con sabiduría, de acuerdo con su Palabra, ‘regocijamos su corazón’ (Proverbios 27:11).
23 Nuestro Padre quiere que estemos cerca de él. Su Palabra nos insta a ‘buscarlo a tientas y verdaderamente hallarlo, aunque, de hecho, no está muy lejos de cada uno de nosotros’ (Hechos 17:27). Ahora bien, ¿cómo puede un simple ser humano acercarse al Señor Soberano del universo?
[Preguntas del estudio]
 1, 2. a) ¿Qué preguntas desearía plantear a Dios? b) ¿Qué le preguntó Moisés?
 3, 4. ¿Qué sucesos precedieron a la conversación de Moisés con Dios, y cómo fue, en líneas generales, aquel diálogo?
 5, 6. a) ¿Qué verdad esencial extraemos de la pregunta de Moisés? b) ¿Qué atentado se ha cometido contra el nombre propio de Dios? c) ¿Por qué es tan significativo que Dios haya revelado su nombre a la humanidad?
 7. a) Al parecer, ¿qué significa el nombre propio de Dios? b) En realidad, ¿qué quería saber Moisés cuando le preguntó a Dios su nombre?
 8, 9. a) ¿Qué respuesta dio Jehová a Moisés, y por qué es incorrecta la manera como suele traducirse? b) ¿Qué significa la afirmación “Yo resultaré ser lo que resultaré ser”?
10, 11. ¿De qué modo nos invita el nombre de Jehová a verlo como el Padre ideal y el más polifacético? Ilústrelo.
12. ¿Qué diferencia hay entre la actitud de Faraón para con Jehová y la de Moisés?
13, 14. a) ¿Por qué recibe Jehová tantos títulos en la Biblia? Mencione algunos (véase el recuadro de la página 14). b) ¿Por qué es Jehová el único digno de llamarse “Señor Soberano”?
15. ¿Por qué se llama a Jehová “Rey de la eternidad”?
16, 17. a) ¿Por qué nos resulta imposible ver a Jehová, y por qué no debería extrañarnos este hecho? b) ¿En qué sentido es Jehová más real que las cosas visibles o palpables?
18. ¿Qué visión recibió Ezequiel, y qué simbolizan las cuatro caras de las “criaturas vivientes” que están cerca de Jehová?
19. ¿Qué cualidad representa la cara a) de toro? b) de león? c) de águila? d) de hombre?
20. ¿Debe inquietarnos la posibilidad de que haya cambiado la personalidad de Jehová? Explique la razón de su respuesta.
21. ¿Qué seguridad tendremos al conocer mejor las cualidades de Jehová?
22, 23. ¿Qué imagen de nuestro Padre celestial ofrece la Biblia, y cómo sabemos que desea que nos acerquemos a él?
[Recuadro de la página 14]
Algunos títulos de Jehová
Todopoderoso. Su poder es infinito, irresistible (Revelación 15:3).
Padre. Él, que es fuente de toda la vida, incluida la eterna, ama paternalmente a sus siervos (Proverbios 27:11; Juan 5:21).
Magnífico Instructor. Es el Maestro sapientísimo, a quien debemos recurrir en busca de enseñanza y dirección (Isaías 30:20; 48:17).
La Roca. Es inmutable y un refugio seguro (Deuteronomio 32:4).
Pastor. Guía y ampara a sus “ovejas” —sus siervos— y se encarga de alimentarlas espiritualmente (Salmo 23:1).
[Ilustración a toda plana de la página 6]