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miércoles, 26 de noviembre de 2014

LA TIERRA ...¿ Será destruida por Dios ? SERÁ ESE EL PROPÓSITO DE EL TODOPODEROSO?



¿Que será el  propósito de esta Tierra que Jehová a Creado?

Isa 45:18  Porque así dijo Jehová, que creó los cielos; él es Dios, el que formó la tierra, el que la hizo y la compuso; no la creó en vano, para que fuese habitada la creó: Yo soy Jehová, y no hay otro.



¿Quienes habitarán la Tierra ? 
La biblia da la respuesta , leamos por favor :
Pro 2:20  Para que andes por el camino de los buenos, Y guardes las veredas de los justos.
Pro 2:21  Porque los rectos habitarán la tierra, Y los perfectos permanecerán en ella; 
Pro 2:22  Mas los impíos serán cortados de la tierra, Y los prevaricadores serán de ella desarraigados.


¿ Quien hará su voluntad en la Tierra ?
esta pregunta es importante debido a que muchos dicen ser cristianos pero pocos demuestran serlo. Jesucristo explico que cosas son las mas importantes :Mat 6:9  Vosotros, pues, oraréis así: Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. 
Mat 6:10  Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. 



¿Quién prometió la Tierra como herencia ? 

La vida eterna es Una promesa de Dios , lo mismo que la promesa de vivir en paz en la tierra y para siempre : Mat 5:5  Bienaventurados los mansos, porque ellos recibirán la tierra por heredad. 
Psa 37:9  Porque los malignos serán destruidos, Pero los que esperan en Jehová, ellos heredarán la tierra. 


¿Quienes se beneficiarán de la vida eterna en la Tierra ?
Jehovà promete que quienes sean mansos y justos heredaran la tierra:  Psa 37:29  Los justos heredarán la tierra, 
Y vivirán para siempre sobre ella. 
Esta promesa debe alegrarnos pues todos estamos hechos para disfrutar de la vida en este planeta hecho por Dios para beneficio de nosotros.
¿ ACASO ALGUIEN DE MANERA HONRADA PUEDE DECIR QUE LA PALABRA DE DIOS 
DICE LO CONTRARIO ?
No deje que lo engañen ; puede ser que  ud crea enseñanzas de demonios , siga la palabra de Dios como base de su fe y crea al Cristo y sus promesas . 




miércoles, 16 de enero de 2013

"LA SANTÍSIMA TRINIDAD" ¿ QUIEN LA ENSEÑO ?

—¿Enseñaron los apologistas la doctrina de la Trinidad?En las dos entradas anteriores se demostró que ni Jesús y sus discípulos ni los padres apostólicos de fines del siglo I y principios del II E.C. enseñaron la doctrina de la Trinidad. ¿La enseñaron más tarde eclesiásticos del siglo segundo?
DESDE alrededor de mediados del siglo segundo de nuestra era común aparecieron varios eclesiásticos a quienes hoy día se llama apologistas. Ellos escribieron para defender el cristianismo que conocían contra las filosofías hostiles que reinaban en el mundo romano de aquel tiempo. Su obra vino hacia fines, y después, del tiempo de los escritos de los padres apostólicos.
Entre los apologistas que escribieron en griego estuvieron Justino Mártir, Taciano, Atenágoras, Teófilo y Clemente de Alejandría. Tertuliano fue un apologista que escribió en latín. ¿Enseñaron ellos la Trinidad de la cristiandad moderna: tres personas coiguales (Padre, Hijo y Espíritu Santo) en una Divinidad, en la cual cada uno es verdadero Dios pero sin que haya tres Dioses, sino un solo Dios?

“El Hijo está subordinado”
El Dr. H. R. Boer, en su libro A Short History of the Early Church (Breve historia de la iglesia primitiva), comenta sobre la esencia de la enseñanza de los apologistas:
“Justino [Mártir] enseñó que antes de la creación del mundo Dios estaba solo y que no había ningún Hijo. [...] Cuando Dios quiso crear el mundo, [...] engendró a otro ser divino para crear el mundo por él. A este ser divino se le llamó [...] Hijo porque nació; se le llamó Logos porque se le tomó de la Razón o Mente de Dios. [...]
”Por consiguiente, Justino y los demás apologistas enseñaron que el Hijo es una criatura. Él es una criatura elevada, una criatura suficientemente poderosa como para crear el mundo, no obstante, una criatura. En teología a esta relación entre el Hijo y el Padre se le llama subordinacionismo. El Hijo está subordinado, o sea, es subalterno al Padre, depende de él y existe por él. Los apologistas fueron subordinacionistas”1.
En el libro The Formation of Christian Dogma (La formación del dogma cristiano), el Dr. Martin Werner dice lo siguiente sobre el entendimiento más temprano de la relación entre el Hijo y Dios:
“Esa relación se entendió inequívocamente como que era una de ‘subordinación’, esto es en el sentido de la subordinación de Cristo a Dios. Dondequiera que en el Nuevo Testamento se pasa a considerar la relación entre Jesús y Dios, el Padre, [...] esta se concibe y representa categóricamente como subordinación. Y el Subordinacionista más decidido del Nuevo Testamento, según el registro sinóptico, fue Jesús mismo [...] Esta posición original, firme y evidente como era, pudo mantenerse por mucho tiempo. ‘Todos los grandes teólogos prenicenos representaron la subordinación del Logos a Dios’”2.
De acuerdo con eso, R. P. C. Hanson, en The Search for the Christian Doctrine of God (Búsqueda de la doctrina cristiana de Dios), declara:
“No hay ningún teólogo de la Iglesia oriental ni de la occidental antes del estallido de la controversia arriana [en el siglo IV] que no considere que en algún sentido el Hijo está subordinado al Padre”3.
El Dr. Alvan Lamson, en The Church of the First Three Centuries (La iglesia de los primeros tres siglos), añade el siguiente testimonio respecto a la enseñanza de las autoridades eclesiásticas antes del Concilio de Nicea (325 E.C.):
“Los Padres antenicenos por lo general, si no uniformemente, sostuvieron la inferioridad del Hijo [...] El hecho de que veían que el Hijo era distinto del Padre se hace patente por la circunstancia de que sostienen claramente la inferioridad de él. [...] Lo consideraban distinto y subordinado”4.
Del mismo modo, en el libro Gods and the One God (Dioses y el único Dios), Robert M. Grant dice lo siguiente sobre los apologistas:
“La cristología de las apologías, como la del Nuevo Testamento, es esencialmente subordinacionista. El Hijo siempre está subordinado al Padre, quien es el único Dios del Antiguo Testamento. [...] Lo que hallamos en estos escritores primitivos, pues, no es una doctrina de la Trinidad [...] Antes de Nicea, la teología cristiana fue casi universalmente subordinacionista”5.
En la Trinidad que la cristiandad enseña, el Hijo es igual al Dios Padre en eternidad, poder, posición y sabiduría. Pero los apologistas dijeron que el Hijo no era igual al Dios Padre. Consideraron que el Hijo estaba subordinado. Eso no constituye la enseñanza de la Trinidad.

Reflejo de la enseñanza del primer siglo
Los apologistas y otros primitivos Padres de la Iglesia reflejaron en gran medida lo que enseñaron los cristianos del primer siglo acerca de la relación entre el Padre y el Hijo. Note cómo se expresa esto en el libro The Formation of Christian Dogma:
“En la era cristiana primitiva no hubo ninguna señal de algún tipo de problema o controversia trinitario, como el que luego ocasionó conflictos violentos en la Iglesia. La razón de esto indudablemente estriba en el hecho de que, para el cristianismo primitivo, Cristo era [...] un ser del elevado mundo angelical celestial, que fue creado y escogido por Dios para la tarea de traer, al final de las edades, [...] el Reino de Dios”6.
Además de eso respecto a la enseñanza de los anteriores Padres de la Iglesia, The International Standard Bible Encyclopedia admite:
“En el pensamiento más temprano de la Iglesia, al hablar del Dios Padre se tiende a no concebirlo primero como el Padre de Jesucristo, sino como la fuente de todo ser. En consecuencia, el Dios Padre es, por decirlo así, Dios por excelencia. A Él corresponden descripciones como increado, inmortal, inmutable, inefable, invisible e ingénito. Es Él quien ha hecho todas las cosas, entre ellas la materia misma de la creación, de la nada. [...]
”Esto pudiera parecer que da a entender que solo el Padre es apropiadamente Dios, y el Hijo y el Espíritu lo son solo en segundo lugar. Muchas declaraciones primitivas parecen apoyar esto”7.
Aunque esta enciclopedia pasa a restar importancia a esas verdades y a alegar que la doctrina de la Trinidad se aceptó en ese período primitivo, los hechos desmienten tal alegación. Considere las siguientes palabras del famoso teólogo y cardenal católico John Henry Newman:
“Reconozcamos que la Iglesia Primitiva confesó consecuente y uniformemente todo el círculo de doctrinas, de las cuales es objeto nuestro Señor [...] Pero ciertamente es diferente en cuanto a la doctrina católica de la Trinidad. No veo en qué sentido puede decirse que hay un consenso de [las autoridades eclesiásticas] primitivas a favor de ella [...]
”Los Credos de aquel tiempo primitivo no mencionan [...] la [Trinidad] en absoluto. Sí mencionan a Tres; pero el que haya algún misterio en la doctrina, que los Tres sean Uno, que sean coiguales, coeternos, todos increados, todos omnipotentes, todos incomprensibles, no se declara, y nunca podría deducirse de ellos”8.
Lo que enseñó Justino Mártir
Uno de los primeros apologistas fue Justino Mártir, quien vivió desde alrededor de 110 hasta 165 E.C. Ninguno de sus escritos existentes menciona a tres personas coiguales en un solo Dios.
Por ejemplo, según La Biblia (versión católica de Serafín de Ausejo), Proverbios 8:22-30 dice esto de Jesús en su existencia prehumana: “Yahvéh me creó al comienzo de su acción, antes que sus obras más antiguas. [...] Nací cuando no existían los abismos [...] Antes que las colinas yo nací [...] Allí estuve a su lado [el de Dios] como arquitecto”. Justino, al considerar esos versículos, dice en su Diálogo con Trifón:
“Esta descendencia es engendrada por el Padre antes de todas las criaturas —la palabra lo ha puesto de manifiesto—; ahora bien, todo el mundo convendrá en que lo engendrado es numéricamente distinto del que lo engendra”9.
Puesto que el Hijo nació de Dios, Justino sí usa la expresión “Dios” tocante al Hijo. Declara en su Apología I: “El Padre del universo tiene un Hijo, que, siendo Verbo y primogénito de Dios, es también Dios”10. La Biblia también alude al Hijo de Dios mediante el título “Dios”. En Isaías 9:6 se le llama “Dios Poderoso”. Pero en la Biblia se llama “dioses” también a ángeles, humanos, dioses falsos y a Satanás. (Ángeles: Salmo 8:5; compárese con Hebreos 2:6, 7. Humanos: Salmo 82:6. Dioses falsos: Éxodo 12:12; 1 Corintios 8:5. Satanás: 2 Corintios 4:4.) En las Escrituras Hebreas, la palabra que se vierte “Dios”, ʼEl, significa sencillamente “Poderoso” o “Fuerte”. Su equivalente en las Escrituras Griegas es the·ós.
Además, el término hebreo que se usa en Isaías 9:6 muestra una distinción clara entre el Hijo y Dios. Ahí al Hijo se le llama “Dios Poderoso”, ʼEl Guib·bóhr, no “Dios Todopoderoso”. Este término en hebreo es ʼEl Schad·dái y aplica únicamente a Jehová Dios.
Sin embargo, note que aunque Justino llama al Hijo “Dios”, nunca dice que el Hijo es una de tres personas iguales, cada una de las cuales es Dios aunque las tres forman un solo Dios. Más bien, dice en su Diálogo con Trifón:
“Es [...] llamado Dios y Señor [Jesús en su existencia prehumana] otro que está bajo el Hacedor del universo [el Dios Todopoderoso], y que [el Hijo] se llama también ángel o mensajero, por ser El [el Hijo] quien anuncia a los hombres cuanto quiere se les anuncie el Creador de todas las cosas, por encima del cual no hay otro Dios. [...]
”[El Hijo] es otro que el Dios creador del universo, otro, digo, numéricamente, no en sentir y pensamiento”11.
Aparece un pasaje interesante en la Apología I de Justino, capítulo 6, donde él defiende a los cristianos de la acusación pagana de que son ateos. Escribe:
“A El [Dios] y al Hijo, que de El vino y nos enseñó todo esto, y al ejército de los otros ángeles buenos que le siguen y le son semejantes, y al Espíritu profético, le damos culto y adoramos”12.
Un traductor de ese pasaje, Bernhard Lohse, comenta: “Como si no bastara con que en esta enumeración se menciona a ángeles como seres que reciben honra y adoración de los cristianos, Justino no titubea en mencionar a los ángeles antes de nombrar al Espíritu Santo”13. (Véase también An Essay on the Development of Christian Doctrine [Ensayo sobre el desarrollo de la doctrina cristiana]14.)
Así que, aunque Justino Mártir parece haberse apartado de la doctrina bíblica pura en relación con quién debe ser objeto de la adoración del cristiano, es patente que él no consideró que el Hijo fuera igual al Padre, como tampoco se consideró que los ángeles fueran iguales a Él. Respecto a Justino, citamos nuevamente de la obra The Church of the First Three Centuries, del señor Lamson:
“Justino consideró que el Hijo era distinto de Dios e inferior a él: distinto, no en el sentido moderno de constituir una de tres hipóstasis, o personas, [...] sino distinto en esencia y naturaleza; con una existencia real, sustancial, individual, separada de Dios, de quien derivó todos sus poderes y títulos; constituido bajo él, y sujeto en todas las cosas a su voluntad. El Padre es supremo; el Hijo está subordinado: el Padre es la fuente de poder; el Hijo, el recibidor: el Padre origina; el Hijo, como ministro o instrumento suyo, ejecuta. Son dos en número, pero concuerdan, o son uno, en voluntad; la voluntad del Padre siempre convence al Hijo”15.
Además, Justino no dice en ninguna parte que el espíritu santo sea una persona igual al Padre y al Hijo. De modo que en ningún sentido puede decirse honradamente que Justino enseñó la Trinidad de la cristiandad moderna.
Lo que enseñó ClementeClemente de Alejandría (c. 150 a 215 E.C.) también llama al Hijo “Dios”. Hasta lo llama “Creador”, término que nunca se usa en la Biblia con referencia a Jesús. ¿Quiso decir que el Hijo era igual en todo sentido al Creador todopoderoso? No. Al parecer Clemente se refería a Juan 1:3, donde se dice del Hijo: “Todas las cosas vinieron a existir por medio de él”16. Dios utilizó al Hijo como agente en Sus obras creativas. (Colosenses 1:15-17.)
Clemente llama al Dios Supremo “el Dios y Padre de Nuestro Señor Jesús”17, y dice que “el Señor es también Hijo del Creador”18. Dice además: “El Dios del Universo es uno solo, bueno, justo, creador, [y el] Hijo [está] en el Padre”19. Así que escribió que el Hijo tiene a un Dios sobre sí.
Clemente habla de Dios como el “primer y único administrador de vida eterna, que el Hijo, quien la recibió de Él [Dios], nos da”20. El Dador original de vida eterna es claramente superior a aquel que, por decirlo así, la pasa adelante. Por eso Clemente dice que Dios “es primero, y supremo”21. También dice que el Hijo “es más allegado al único que es el Todopoderoso” y que el Hijo “ordena todas las cosas de acuerdo con la voluntad del Padre”22. Una y otra vez Clemente muestra la supremacía del Dios Todopoderoso sobre el Hijo.
Respecto a Clemente de Alejandría, leemos en The Church of the First Three Centuries:
“Pudiéramos citar numerosos pasajes de Clemente en los cuales se sostiene claramente la inferioridad del Hijo. [...]
”Nos asombra que alguien pueda leer a Clemente con atención regular, e imaginarse por un momento que él considerara al Hijo numéricamente idéntico al Padre o uno con él. Su naturaleza dependiente e inferior, según nos parece, se reconoce por todas partes. Clemente creía que Dios y el Hijo eran numéricamente distintos; en otras palabras, dos seres: uno supremo, el otro subordinado”23.
Además, de nuevo se puede decir: Aunque a veces parezca que Clemente va más allá de lo que dice la Biblia acerca de Jesús, en ninguna parte habla de una Trinidad compuesta de tres personas iguales en un solo Dios. Apologistas como Taciano, Teófilo y Atenágoras, que vivieron entre el tiempo de Justino y el de Clemente, tuvieron puntos de vista semejantes a los considerados. El señor Lamson dice que ellos “no fueron más trinitarios que Justino mismo; es decir, no creyeron en Tres indivisos y coiguales, sino que enseñaron una doctrina totalmente incompatible con esa creencia”24.
La teología de Tertuliano
Tertuliano (c. 160 a 230 E.C.) fue el primero que usó la palabra latina trinitas. Como hace notar Henry Chadwick, Tertuliano propuso que Dios es ‘una sustancia que consiste en tres personas’25. Con todo, eso no significa que pensaba en tres personas coiguales y coeternas. No obstante, sus ideas constituyeron la base sobre la cual escritores posteriores fueron formando la doctrina de la Trinidad.
El concepto que Tertuliano tenía del Padre, el Hijo y el espíritu santo era muy diferente de la Trinidad de la cristiandad, pues él era subordinacionista. Consideraba que el Hijo estaba subordinado al Padre. En Against Hermogenes (Contra Hermógenes) escribió:
“No debemos suponer que haya algún otro ser aparte de Dios que no sea engendrado ni creado. [...] ¿Cómo puede ser que algo, excepto el Padre, sea más viejo, y a causa de esto más noble, que el Hijo de Dios, la Palabra unigénita y primogénita? [...] Ese [Dios] que no requirió un Hacedor para darle existencia, estará mucho más elevado en categoría que ese [el Hijo] que tuvo un autor que lo trajo a la existencia”26.
También, en Against Praxeas (Contra Práxeas) muestra que el Hijo es diferente del Dios Todopoderoso y está subordinado a él cuando dice:
“El Padre es la sustancia completa, pero el Hijo es una derivación y porción del entero, como Él Mismo reconoce: ‘Mi Padre es mayor que yo’. [...] Así que el Padre es distinto del Hijo, por ser mayor que el Hijo, en la medida en que Aquel que engendra es uno, y Aquel a quien se engendra es otro; también, Aquel que envía es uno, y Aquel a quien se envía es otro; y de nuevo, Aquel que hace es uno, y Aquel mediante el cual se hace la cosa es otro”27.
Tertuliano, en Against Hermogenes, declara además que hubo un tiempo en que el Hijo no existía como persona, lo cual muestra que no consideraba que el Hijo fuera un ser eterno en el mismo sentido que lo era Dios28. El cardenal Newman dijo: “A Tertuliano se le debe considerar heterodoxo [que creía en doctrinas no ortodoxas] en la doctrina de la generación eterna de nuestro Señor”29. Respecto a Tertuliano, el señor Lamson declara:
“Esta razón, o Logos, como lo llamaban los griegos, se transformó después, como creía Tertuliano, en la Palabra, o el Hijo, es decir, un ser real, que había existido desde la eternidad solo como un atributo del Padre. Sin embargo, Tertuliano le atribuyó una categoría subordinada respecto al Padre [...]
”Juzgado según cualquier explicación aceptada de la Trinidad en este tiempo, el intento de salvar a Tertuliano de condenación [como hereje] sería inútil. Él no podría aguantar la prueba ni un momento”30.
Ninguna Trinidad
Si usted fuera a leer todas las palabras de los apologistas, hallaría que, aunque en algunos aspectos ellos se desviaron de las enseñanzas de la Biblia, ninguno enseñó que el Padre, el Hijo y el espíritu santo fueran coiguales en eternidad, poder, posición y sabiduría.
Esto también es así en el caso de otros escritores de los siglos segundo y tercero, como Ireneo, Hipólito, Orígenes, Cipriano y Novaciano. Aunque algunos llegaron a equiparar al Padre con el Hijo en ciertos detalles, en otros aspectos consideraron que el Hijo estaba subordinado al Dios Padre. Y ninguno de ellos siquiera especuló que el espíritu santo fuera igual al Padre y al Hijo. Por ejemplo, Orígenes (c. 185 a 254 E.C.) declara que el Hijo de Dios es “primogénito [...] de toda la creación” y que las Escrituras “saben de El que es más viejo que todas las criaturas”31.
Una lectura objetiva de esas autoridades eclesiásticas primitivas muestra que la doctrina de la Trinidad que la cristiandad enseña no existía en el tiempo de ellas. Como dice The Church of the First Three Centuries:
“La doctrina popular moderna de la Trinidad [...] no deriva apoyo alguno del lenguaje de Justino: y esta observación puede extenderse a todos los Padres Antenicenos; es decir, a todos los escritores cristianos por tres siglos después del nacimiento de Cristo. Es verdad que ellos hablan acerca del Padre, el Hijo y el Espíritu santo o profético, pero no como si fueran coiguales, ni como si fueran una sola esencia numérica, ni como Tres en Uno, en cualquiera de los sentidos admitidos ahora por los trinitarios. Precisamente lo contrario es la realidad. La doctrina de la Trinidad, como la explicaron esos Padres, era esencialmente diferente de la doctrina moderna. Afirmamos esto como un hecho tan demostrable como cualquier hecho en la historia de las opiniones humanas”32.
En realidad, antes del tiempo de Tertuliano ni siquiera se mencionó la Trinidad. Y la Trinidad ‘heterodoxa’ de Tertuliano fue muy diferente de la creencia actual. Entonces, ¿cómo se desarrolló la doctrina de la Trinidad según se entiende en la actualidad? ¿Fue en el Concilio de Nicea en 325 E.C.? Examinaremos estas cuestiones en la Parte 4 de esta serie.


Referencias
 1. A Short History of the Early Church, por Harry R. Boer, 1976, página 110.
 2. The Formation of Christian Dogma, por Martin Werner, 1957, página 125.
 3. The Search for the Christian Doctrine of God, por R. P. C. Hanson, 1988, página 64.
 4. The Church of the First Three Centuries, por Alvan Lamson, 1869, páginas 70, 71.
 5. Gods and the One God, por Robert M. Grant, 1986, páginas 109, 156, 160.
 6. The Formation of Christian Dogma, páginas 122, 125.
 7. The International Standard Bible Encyclopedia, 1982, tomo 2, página 513.
 8. An Essay on the Development of Christian Doctrine, por el cardenal John Henry Newman, sexta edición, 1989, páginas 14-18.
 9. Padres Apologetas Griegos, segunda edición, B.A.C., Madrid, 1979, página 528; introducciones, texto griego, versión española y notas de Daniel Ruiz Bueno.
10. Ibíd., página 254.
11. Padres Apologetas Griegos, páginas 394, 395, 397.
12. Ibíd., página 187.
13. A Short History of Christian Doctrine, por Bernhard Lohse, traducido del alemán al inglés por F. Ernest Stoeffler, 1963, segunda impresión en rústica: 1980, página 43.
14. An Essay on the Development of Christian Doctrine, página 20.
15. The Church of the First Three Centuries, páginas 73, 74, 76.
16. Clemente de Alejandría. El pedagogo, B.C.G., Madrid, 1988, página 130; traducción y notas por Joan Sariol Díaz.
17. Ibíd., página 107.
18. Ibíd., página 108.
19. Ibíd.
20. The Ante-Nicene Fathers, edición preparada por Alexander Roberts y James Donaldson, reimpresión estadounidense de la edición de Edimburgo, 1885, tomo II, página 593.
21. Ibíd.
22. Ibíd., página 524.
23. The Church of the First Three Centuries, páginas 124, 125.
24. Ibíd., página 95.
25. The Early Church, por Henry Chadwick, impresión de 1980, página 89.
26. The Ante-Nicene Fathers, tomo III, página 487.
27. Ibíd., páginas 603, 604.
28. Ibíd., página 478.
29. An Essay on the Development of Christian Doctrine, páginas 19, 20.
30. The Church of the First Three Centuries, páginas 108, 109.
31. Orígenes. Contra Celso, B.A.C., Madrid, 1967, página 364; introducción, versión y notas por Daniel Ruiz Bueno.
32. The Church of the First Three Centuries, páginas 75, 76.

¿POR QUE SON TRINITARIOS LOS "CRISTIANOS" ?

—¿Enseñaron los padres apostólicos la doctrina de la Trinidad? La Parte 1 de esta serie consideró si Jesús y sus discípulos enseñaron o no la doctrina de la Trinidad... la idea de que el Padre, el Hijo y el espíritu santo fueran tres personas en igualdad como un solo Dios. La prueba clara procedente de la Biblia, de historiadores y hasta de teólogos indica que no la enseñaron. ¿Qué se puede decir de los líderes eclesiásticos que les siguieron poco después?

¿Enseñaron estos una Trinidad?
”PADRES APOSTÓLICOS” es la denominación que se usa para los eclesiásticos que escribieron sobre el cristianismo a fines del primer siglo y principios del segundo de nuestra era común. Entre ellos estuvieron Clemente de Roma, Ignacio, Policarpo, Hermas y Papías.
Se dice que fueron contemporáneos de algunos de los apóstoles. Según eso, deben haber estado familiarizados con las enseñanzas apostólicas. Respecto a lo que escribieron esos hombres, The New Encyclopædia Britannica dice:

“Considerados en conjunto, los escritos de los Padres Apostólicos son históricamente más valiosos que toda otra literatura cristiana fuera del Nuevo Testamento”1.
Si los apóstoles enseñaron la doctrina de la Trinidad, entonces esos padres apostólicos deben haberla enseñado también. Esa doctrina debe haberse destacado en su enseñanza, pues nada era más importante que decir a la gente quién era Dios. Entonces, ¿enseñaron ellos la doctrina de la Trinidad?

Una declaración temprana de fe
Una de las declaraciones extrabíblicas más tempranas de fe cristiana se halla en un libro de 16 capítulos cortos conocido como la Didajé, o Enseñanza de los Doce Apóstoles. Algunos historiadores afirman que data de antes o cerca del año 100 E.C. Se desconoce su autor2.
La Didajé trata sobre lo que tendría que saber el que quisiera hacerse cristiano. En su capítulo 7 prescribe el bautismo “en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo”, las mismas palabras que usó Jesús en Mateo 28:193. Pero no dice nada de que los tres sean iguales en eternidad, poder, puesto y sabiduría. En su capítulo 10, la Didajé contiene la siguiente confesión de fe en forma de oración:
“Te damos gracias, Padre santo, por tu santo Nombre, que hiciste morar en nuestros corazones, y por el conocimiento y la fe y la inmortalidad que nos diste a conocer por medio de Jesús, tu siervo. A ti sea la gloria por los siglos. Tú, Señor omnipotente, creaste todas las cosas por causa de tu nombre [...] Mas a nosotros nos hiciste gracia de comida y bebida espiritual y de vida eterna por tu siervo [Jesús]”4.

Ahí no se dice nada de una Trinidad. En The Influence of Greek Ideas on Christianity (La influencia de las ideas griegas en el cristianismo), Edwin Hatch cita el pasaje precedente y luego dice:
“En la esfera original del cristianismo no parece que haya habido gran adelanto desde estos conceptos sencillos. La doctrina en que se hizo hincapié fue: que Dios existe, que es uno solo, que es todopoderoso y eterno, que hizo al mundo, que Su misericordia está sobre todas Sus obras. No había afición a la discusión metafísica”5.


Clemente de Roma
Clemente de Roma, de quien se dice que fue “obispo” de esa ciudad, es otra fuente temprana de escritos sobre el cristianismo. Se cree que murió alrededor de 100 E.C. En el material que supuestamente escribió, él no menciona una Trinidad, ni directa ni indirectamente. La Carta primera de San Clemente a los Corintios declara:
“Que la gracia y la paz se multipliquen entre vosotros de parte de Dios omnipotente por mediación de Jesucristo”.

“Los Apóstoles nos predicaron el Evangelio de parte del Señor Jesucristo; Jesucristo fué enviado de Dios. En resumen, Cristo de parte de Dios, y los Apóstoles de parte de Cristo”.
“Por lo demás, el Dios que todo lo ve, el Dueño de los espíritus y Señor de toda carne, el que escogió al Señor Jesucristo y a nosotros por Él para pueblo peculiar suyo, conceda a toda alma que invoca su magnífico y santo nombre, fe, amor, paz, paciencia, longanimidad”6.
Clemente no dice que Jesús ni el espíritu santo sean iguales a Dios. Presenta al Dios que todo lo puede (no lo llama solo “Padre”) como un ser diferente del Hijo. Alude a Dios como superior, puesto que Cristo es “enviado” de Dios, y Dios “escogió” a Cristo. Clemente muestra que Dios y Cristo son dos personajes distintos y desiguales, al decir:
“Con constante oración y súplica pediremos al Hacedor de todas las cosas, conserve íntegro el número contado de sus escogidos en todo el mundo, por su amado Hijo y Siervo, Jesucristo [...] Para conocerte a Ti [Dios], el solo Altísimo en las alturas [...] Tú sólo eres el bienhechor de los espíritus y Dios de toda carne”.
“Conozcan todos los pueblos que Tú eres el solo Dios, y Jesucristo tu Hijo y Siervo”7.
Clemente llama a Dios “Altísimo” (no solo “Padre”), y se refiere a Jesús como el “Hijo” de Dios. También señala tocante a Jesús:
“Él, que, siendo el esplendor de su grandeza, es tanto mayor que los ángeles cuanto ha heredado nombre más excelente”8.

Jesús refleja el esplendor de Dios, pero no lo iguala; tal como la Luna refleja la luz solar, pero no iguala a la fuente de esa luz: el Sol.
Si el Hijo de Dios fuera igual a Dios —quien es el Padre celestial—, habría sido innecesario que Clemente dijera que Jesús era mayor que los ángeles, ya que eso habría sido obvio. Y sus palabras muestran que reconoce que aunque el Hijo es mayor que los ángeles es inferior al Dios que todo lo puede.
El punto de vista de Clemente es muy claro: El Hijo es inferior al Padre y está en posición secundaria respecto a él. Clemente nunca vio a Jesús como parte de una divinidad con el Padre. Muestra que el Hijo depende del Padre, es decir, de Dios, y dice claramente que el Padre es ‘el solo Dios’, que no comparte Su posición con nadie. Y en ningún lugar iguala Clemente el espíritu santo a Dios. Por consiguiente, no hay ninguna Trinidad en los escritos de Clemente.
IgnacioIgnacio, un obispo de Antioquía, vivió como desde mediados del siglo I E.C. hasta principios del siglo II. Si suponemos que todos los escritos que se le atribuyen son auténticos, en ninguno de ellos hay igualdad entre el Padre, el Hijo y el espíritu santo.
Aunque Ignacio hubiera dicho que el Hijo era igual al Padre en eternidad, poder, posición y sabiduría, todavía no habría una Trinidad, pues no dijo en ningún lugar que el espíritu santo fuera igual a Dios en esos aspectos. Pero Ignacio no dijo que el Hijo fuera igual a Dios el Padre de esas maneras ni de ninguna otra. En vez de eso, mostró que el Hijo está sujeto a Aquel que es superior, el Dios Todopoderoso.
Ignacio llama al Dios Todopoderoso “el único Dios verdadero, el no engendrado e inaccesible, el Señor de todo, el Padre y Engendrador del Hijo unigénito”, lo cual indica la distinción entre Dios y Su Hijo9. Habla del “Dios Padre y [...] Jesucristo”10. Y declara: “Existe un único Dios, el cual se ha manifestado por medio de su Hijo Jesucristo”11.
Ignacio señala que el Hijo no era eterno como persona, sino que había sido creado, pues pone estas palabras en boca del Hijo: “El Señor [Dios Todopoderoso] me creó principio de sus caminos”12. También Ignacio dijo: “Uno solo es el Dios del universo, el Padre de Cristo, de quien todo procede; uno nuestro Señor Jesucristo, el Unigénito hijo de Dios, Señor de todas las cosas, por el cual todo ha sido hecho”13. También escribe:
“El Espíritu Santo no habla Sus propias cosas, sino las de Cristo, [...] tal como el Señor también nos anunció las cosas que recibió del Padre. Pues, dice Él [el Hijo], ‘la palabra que ustedes oyen no es Mía, sino del Padre, quien Me envió’”14.
“Hay un solo Dios, el cual se manifestó a sí mismo por medio de Jesucristo, su hijo, que es Palabra suya, que procedió del silencio, y de todo en todo agradó a Aquel [Dios] que le había enviado. [...] Jesucristo está sometido [...] a su Padre”15.
Es cierto que Ignacio llama al Hijo “el Dios Verbo”. Pero el uso del término “Dios” para referirse al Hijo no significa necesariamente que él sea igual al Dios Todopoderoso. La Biblia también llama “Dios” al Hijo en Isaías 9:6. En Juan 1:18 se llama “el dios unigénito” al Hijo. El Hijo, dotado de poder y autoridad por Jehová Dios, el Padre, podía ser calificado apropiadamente de “poderoso”, que es lo que “dios” básicamente significa. (Mateo 28:18; 1 Corintios 8:6; Hebreos 1:2.)
No obstante, ¿se aceptan como auténticas las 15 cartas que se atribuyen a Ignacio? En The Ante-Nicene Fathers, tomo I, los editores Alexander Roberts y James Donaldson declaran:
“Ahora la opinión general de los críticos es que las primeras ocho de estas supuestas cartas ignacianas son espurias. Contienen en sí pruebas indudables de que son producto de una época posterior [...] y ahora se descartan de común acuerdo como falsificaciones”.
“De las siete Epístolas que reconoce Eusebio [...], tenemos dos recensiones griegas (una corta y una larga). [...] Aunque la forma corta [...] se había aceptado generalmente y preferido a la larga, todavía había entre los eruditos la opinión bastante extendida de que ni siquiera esa podía considerarse absolutamente libre de interpolaciones, o que fuera de autenticidad indudable”16.

Si aceptamos como genuina la versión corta de sus escritos, esta elimina algunas frases (de la versión larga) que muestran que Cristo está subordinado a Dios, pero lo que queda en la versión corta todavía no muestra una Trinidad. Y prescindiendo de cuáles de sus  escritos sean genuinos, a lo más muestran que Ignacio creyó en una dualidad de Dios y su Hijo. Esa de ninguna manera sería una dualidad de iguales, pues al Hijo siempre se le presenta como inferior a Dios y subordinado a él. Por lo tanto, prescindiendo de cómo vea uno los escritos ignacianos, en ellos no se halla una doctrina de la Trinidad.
PolicarpoPolicarpo de Esmirna nació en el último tercio del primer siglo y murió a mediados del segundo. Se dice que estuvo en comunicación con el apóstol Juan y que escribió la Carta de Policarpo a los Filipenses.
¿Había algo en el escrito de Policarpo que señalara a una Trinidad? No; no hay ninguna mención de ella. En realidad lo que él dice concuerda con lo que enseñaron Jesús, sus discípulos y sus apóstoles. Por ejemplo, Policarpo dijo en su Carta:
“Que el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, y el mismo [...] Hijo de Dios, Jesucristo, os edifique en la fe, en la verdad”17.
Note que, al igual que Clemente, Policarpo no habla de una relación trinitaria del “Padre” y el “Hijo” como iguales en una divinidad. En vez de eso, habla sobre “el Dios y Padre” de Jesús, no solo del ‘Padre de Jesús’. Así que distingue entre Dios y Jesús, tal como lo hacen muchas veces los escritores de la Biblia.
Pablo dice en 2 Corintios 1:3:
“Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo”. No dice sencillamente: ‘Bendito sea el Padre de Jesús’, sino: “Bendito sea el Dios y Padre” de Jesús.
Además, Policarpo dice: “Paz de Dios todopoderoso y de Jesucristo nuestro Salvador”18. Ahí de nuevo Jesús es diferente del Dios que todo lo puede, no una persona de una Divinidad trina y una con igualdad establecida.
Hermas y Papías
Otro de los padres apostólicos es Hermas, quien escribió en la primera parte del siglo segundo. En su obra El Pastor, ¿dice algo que llevara a uno a creer que para él Dios fuera una Trinidad? Note ejemplos de lo que dijo:
“Ni cuando algún hombre desee que hable, habla el espíritu santo; sino que entonces habla cuando Dios quiere que hable. [...] Dios plantó la viña, a saber, creó al pueblo y lo entregó a su Hijo. El Hijo, a su vez, puso a sus ángeles sobre ellos, para que los conservasen”19.
“El Hijo de Dios es seguramente anterior a toda su creación”20.
Ahí Hermas dice que cuando Dios (no simplemente el Padre) desea que el espíritu hable, este habla, lo cual revela que Dios es superior al espíritu. Y dice que Dios entregó la viña a su Hijo, lo cual indica que Dios es superior al Hijo. También declara que el Hijo de Dios es anterior a sus criaturas —las del Hijo—, es decir, las que el Hijo de Dios creó como el Obrero Maestro de Dios, “porque por medio de él todas las otras cosas fueron creadas en los cielos y sobre la tierra”. (Colosenses 1:15, 16.) La realidad es que el Hijo no es eterno. Fue creado como criatura celestial de alto rango, antes que las demás criaturas celestiales —como los ángeles— que fueron creadas por medio de él.
J. N. D. Kelly, en su libro Early Christian Doctrines (Doctrinas cristianas primitivas), escribe acerca del punto de vista de Hermas sobre el Hijo de Dios:
“En varios pasajes leemos sobre un ángel que es superior a los seis ángeles que componen el consejo central de Dios, y a quien se describe regularmente como ‘muy venerable’, ‘santo’ y ‘glorioso’. Este ángel recibe el nombre de Miguel, y es difícil eludir la conclusión de que Hermas vio en él al Hijo de Dios y lo igualó al arcángel Miguel”.
“También hay prueba [...] de que trató de representar a Cristo como un tipo de ángel supremo [...] Respecto a una doctrina de la Trinidad en el sentido estricto, desde luego no hay ninguna señal”21.
También de Papías se dice que conoció al apóstol Juan. Es probable que él escribiera a principios del siglo segundo, pero hoy día solo existen fragmentos de sus escritos. En ellos no dice nada de una doctrina de la Trinidad.

Enseñanza consecuenteEn cuanto a la supremacía de Dios y su relación con Jesús, la enseñanza de los padres apostólicos es razonablemente consecuente con la enseñanza de Jesús, los discípulos y los apóstoles, según se registra en la Biblia. Ninguno de ellos dice que Dios sea una Trinidad; más bien, todos se refieren a él como un Ser distinto, eterno, todopoderoso, omnisapiente. Y hablan del Hijo de Dios como una criatura celestial distinta, inferior y subordinada a quien Dios creó para que Le sirviera para llevar a cabo Su voluntad. Y en ningún lugar se iguala el espíritu santo a Dios.
Por lo tanto, en esos escritos de los padres apostólicos que datan de fines del primer siglo y principios del segundo no hay apoyo para la deidad trinitaria de la cristiandad. Ellos hablaron de Dios, Jesús y el espíritu santo tal como lo hace la Biblia. Vea, por ejemplo, Hechos 7:55, 56:
“Él [Esteban], lleno del Espíritu Santo, miró fijamente al cielo y vio la gloria de Dios y a Jesús que estaba en pie a la diestra de Dios; y dijo: ‘Estoy viendo los cielos abiertos y al Hijo del hombre que está en pie a la diestra de Dios’” (Biblia de Jerusalén, católica).
Esteban recibió una visión de Dios en el cielo y vio a Jesús de pie al lado de Él. El Hijo estaba de pie al lado de Aquel a quien no se califica solo de “Padre”, sino de “Dios”, alguien de identidad completamente diferente de la de Jesús. Y no hubo ninguna tercera persona implicada en lo que vio Esteban. No se vio al espíritu santo en el cielo con Jesús y su Padre.
Eso se parece a lo que describe Apocalipsis (Revelación) 1:1, que declara: “Revelación de Jesucristo, que Dios le comunicó” (Cantera-Iglesias, católica). De nuevo se muestra que el Cristo resucitado en el cielo es totalmente distinto de Dios, y no se menciona al espíritu santo. Si Jesús fuera la segunda persona de una Trinidad y lo supiera todo, ¿cómo se le podría ‘comunicar’ una revelación?
Textos bíblicos como esos demuestran claramente que no existe ninguna Trinidad. Y en ninguna parte de la Biblia hay un texto que diga que Dios sea una Trinidad. Los escritos de los padres apostólicos reflejaron eso. No cabe duda de que no enseñaron la deidad trinitaria de la cristiandad.
El siguiente grupo importante de escritos sobre el cristianismo vino posteriormente en el siglo segundo. Estos escritos son las obras de eclesiásticos conocidos como apologistas. ¿Enseñaron una Trinidad? En un número futuro, la Parte 3 de esta serie comentará sobre sus enseñanzas.
Referencias:
 1. The New Encyclopædia Britannica, 15.a edición, 1985, Micropædia, tomo 1, página 488.
 2. A Dictionary of Christian Theology, edición preparada por Alan Richardson, 1969, página 95; The New Encyclopædia Britannica, 15.a edición, 1985, Micropædia, tomo 4, página 79.
 3. Padres Apostólicos, quinta edición, B.A.C., Madrid, 1985, página 84; introducciones, notas y versión de Daniel Ruiz Bueno.
 4. Ibíd., página 87.
 5. The Influence of Greek Ideas on Christianity, por Edwin Hatch, 1957, página 252.
 6. Padres Apostólicos, páginas 177, 216, 237.
 7. Documentos de la Iglesia primitiva. Los Padres Apostólicos, ediciones Desclée, de Brouwer, Buenos Aires, 1949, páginas 156-158; versión, introducciones y notas de Sigfrido Huber.
 8. Padres Apostólicos, página 211.
 9. The Ante-Nicene Fathers, Alexander Roberts y James Donaldson, editores, reimpresión estadounidense de la edición de Edimburgo, 1885, tomo I, página 52.
10. Padres Apostólicos, página 459.
11. Fuentes Patrísticas, editorial Ciudad Nueva, Madrid, 1991, tomo 1, página 133; introducción, traducción y notas de Juan José Ayán Calvo.
12. Padres Apostólicos, página 522.
13. Ibíd., página 526.
14. The Ante-Nicene Fathers, página 53.
15. Padres Apostólicos, páginas 463, 466.
16. The Ante-Nicene Fathers, tomo I, páginas 46, 47; Cyclopedia of Biblical, Theological, and Ecclesiastical Literature, por John McClintock y James Strong, reimpresa por Baker Book House Co., 1981, tomo IV, páginas 490-493; The Catholic Encyclopedia, 1910, tomo VII, páginas 644-647.
17. Fuentes Patrísticas, tomo 1, página 227.
18. Ibíd., página 213.
19. Documentos de la Iglesia primitiva. Los Padres Apostólicos, páginas 428, 444, 445.
20. Ibíd., página 476.
21. Early Christian Doctrines, por J. N. D. Kelly, segunda edición, 1960, páginas 94, 95.

martes, 11 de diciembre de 2012

LUCAS 23 : 43 : ¿ "HOY” ESTARÁS EN EL PARAÍSO ?

Muchas veces nos encontramos con quien cree que el malhechor “bueno” fue al cielo el mismo día en que murió por la forma en que traducen muchas versiones bíblicas el texto de Mateo 23 : 43 y sus respectivas
notas :
Veamos como lo traducen algunas versiones :
(Nueva Reina-Valera 1990**)  Entonces Jesús le contestó: "Te aseguro hoy, estarás conmigo en el paraíso".*
(nota) Lucas 23:43
Este versículo está traducido aquí literalmente. El "que", que aparece en algunas versiones, no se halla en el original.

(VIN2011)  Entonces Yahoshúa le dijo: “En verdad te digo hoy: conmigo estarás en el paraíso”.*
(nota) Lucas 23:43
Esta es la traducción más correcta del pasaje, basada en la Peshita del Dr. George Lamsa. La sintaxis del griego requiere esta manera de traducirlo.


Según las notas de estas dos versiones bíblicas , la manera “mas correcta” de traducir este verso es sin el `”que” incluido en otras traducciones, pero que no está en los originales , de este modo :
“ —Te aseguro “que” hoy estarás conmigo en el paraíso.”

Lo que demuestra en sí mismo la falta de veracidad de estas traducciones.
 Pero profundizando mas en el tema veamos por qué la traducción que da a entender que el mismo día de la muerte del malhechor este haya ido al “cielo” es mas que errada y desvía la verdad de la mente del lector que busca conocer la verdad ; por lo menos daremos dos razones por la que refutamos que ese mismo día haya ido al “paraíso” el susodicho malhechor :

1 - El Señor Jesús no ascendió al cielo el día de SU MUERTE  y resucitó “hasta el tercer día” y aun resucitado al tercer día no ascendió al cielo inmediatamente .

2 - Además, el malhechor mismo, no pidió a Jesús que lo llevara al paraíso en ese día, sino "cuando vengas en tu reino". 

La Escritura enseña que la vida eterna no se da al morir, sino al regreso de Cristo. (Véase Mat 16:27 y 2Ti 4:8.)

La manera de traducir este texto por parte de la TRADUCCIÒN DEL NUEVO MUNDO hace pensar, a quienes ponen su fe en las traducciones erradas , que la TNM o el comité de traducción “se inventó” esta manera o cambió la palabra inspirada para “ajustarla a sus propias enseñanzas “ , sin embargo como ya hemos visto otros traductores también comparten el mismo entendimiento de este texto tal y como dice la siguiente cita :
…” la mayoría de ellos hacen que Lucas 23:43 dé la impresión de que Jesús y el delincuente iban al Paraíso aquel mismo día. La Nueva Biblia Española dice: “Te lo aseguro: Hoy estarás conmigo en el paraíso”. Sin embargo, no todos los traductores comunican esa idea. El profesor Wilhelm Michaelis vierte el versículo así: “En verdad, ya hoy te aseguro: (algún día) estarás junto conmigo en el paraíso”. Esta traducción es mucho más lógica que la de la Nueva Biblia Española. El delincuente moribundo no pudo haber ido con Jesús al Paraíso aquel mismo día. Jesús no fue resucitado sino hasta el tercer día después de su muerte. Mientras tanto estuvo en el Hades, la sepultura común de la humanidad. (Hechos 2:27, 31; 10:39, 40.)”

De este modo demostramos una vez mas la superioridad de la sobresaliente TRADUCION DEL NUEVO MUNDO DE LAS SAGRADAS ESCRITURAS , invitamos a todos los que aman la verdad a estudiar e investigar sobre este y otros textos tergiversados por la religión tradicional y que no se dejen seducir a acomodar la palabra de Dios para justificar sus dogmas anti bíblicos , que Jehová recompense a todos cuando “VENGA EN SU REINO”  ( véase Lucas 23 : 42 )

miércoles, 21 de noviembre de 2012

LA TRINIDAD - EXPLICADA POR LOS ERUDITOS


Trinidad
Definición: La doctrina central de religiones de la cristiandad. De acuerdo con el Credo Atanasiano hay tres divinas Personas (el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo), y se dice que cada una es eterna, cada una es todopoderosa, ninguna es mayor ni menor que la otra, y cada una es Dios, y que, no obstante, juntas son un solo Dios. Otras declaraciones del dogma dan énfasis a que estas tres “Personas” no son seres o individuos separados y distintos, sino que son tres manifestaciones en que existe la esencia divina. Así, pues, algunos trinitarios dan énfasis a su creencia de que Jesucristo es Dios, o de que Jesús y el Espíritu Santo son Jehová. No es una enseñanza bíblica.

¿Qué origen tiene la doctrina de la Trinidad?The New Encyclopædia Britannica dice:

“Ni la palabra Trinidad, ni la doctrina explícita como tal, aparecen en el Nuevo Testamento; tampoco se propusieron Jesús y sus seguidores contradecir el Shema del Viejo Testamento: ‘Oye, oh Israel: El Señor nuestro Dios es un Señor’ (Deu. 6:4). [...] La doctrina se desarrolló gradualmente en el transcurso de varios siglos y en medio de muchas controversias. [...] Pero a fines del siglo IV [...] la doctrina de la Trinidad adquirió básicamente la forma que ha mantenido desde entonces” (1976, Micropædia, tomo X, pág. 126).

La New Catholic Encyclopedia declara:“La formulación ‘un solo Dios en tres Personas’ no quedó firmemente establecida, y ciertamente no se asimiló por completo en la vida cristiana ni en su confesión de fe, antes del fin del siglo IV. Pero es precisamente esta formulación la que originalmente reclama el título de el dogma trinitario. Entre los Padres Apostólicos, no había existido nada que siquiera remotamente se acercara a tal mentalidad o perspectiva” (1967, tomo XIV, pág. 299).

En The Encyclopedia Americana leemos:“El cristianismo se derivó del judaísmo y el judaísmo era estrictamente unitario [creía que Dios era una sola persona]. El camino que llevó de Jerusalén a Nicea difícilmente fue recto. El trinitarismo del siglo IV no reflejó con exactitud la enseñanza del cristianismo primitivo respecto a la naturaleza de Dios; manifestó, al contrario, un desvío de esta enseñanza” (1956, tomo XXVII, pág. 294L).

De acuerdo con el Nouveau Dictionnaire Universel:“La trinidad de Platón, en sí meramente un rearreglo de trinidades más antiguas que se remontan hasta pueblos más primitivos, parece ser la trinidad racional de atributos de índole filosófica que dio origen a las tres hipóstasis o personas divinas respecto de las cuales enseñan las iglesias cristianas. [...] El concepto que tuvo este filósofo griego [Platón, del siglo IV a. de la E.C.] de la divina trinidad [...] puede encontrarse en todas las religiones antiguas [del paganismo]” (París, 1865-1870, edición dirigida por M. Lachâtre, tomo 2, pág. 1467).

En su diccionario bíblico en inglés, Dictionary of the Bible, John L. McKenzie, S.J., dice:
“La trinidad de personas dentro de la unidad de naturaleza se define en términos de ‘personas’ y ‘naturaleza’, los cuales son términos filosóficos g[rie]gos; en realidad estos términos no aparecen en la Biblia. Las definiciones trinitarias surgieron como resultado de largas controversias en las cuales ciertos teólogos aplicaron erróneamente a Dios estos términos y otros, tales como ‘esencia’ y ‘sustancia’” (Nueva York, 1965, pág. 899).

Aunque, como lo reconocen los trinitarios, ni la palabra “Trinidad” ni una declaración del dogma trinitario se encuentran en la Biblia, ¿se encuentran en ella los conceptos incorporados en dicho dogma?
SEGUIREMOS ANALIZANDO ESTE TEMA A CONTINUACIÒN.POR AHORA OREMOS POR QUE JEHOVÀ EL DIOS VERDADERO TRAIGA CONSUELO Y VERDAD A QUIENES SE HAN DEJADO SEDUCIR POR LA MENTIRA TRINITARIA.
VISITE EL SITIO :www.jw.org